Las mejores cosas pasan cuando hay luz en nuestra vida

Hola a todos.

Hay una cosa que no entiendo, por qué en el centro de día y mi familia me dicen que está mal que coja un par de ciruelos en la frutería de los chicos morenos de bajo de mi casa. ¿Con todos los que tienen qué más dará dos más o dos menos? Yo si tuviera cincuenta kilos de ciruelos como tienen ellos no me importaría regalarle dos a alguien que me los pidiera. Me dicen que no está bien y que los chicos se pueden enfadar, pero yo, me digan lo que me digan, creo que son unos exagerados y que no va ningún sitio una migaja de fruta que cogí un día…   es lo que dicen siempre en el centro, que cuando personas como yo vemos algo de una determinada manera, es muy difícil que cambiemos de opinión. Pero yo también pienso… ¿Siempre van a tener razón ellos? Alguna vez tendré razón yo!

 

En las personas con esta enfermedad, además de los famosos olvidos, de los que os hablaré más adelante (si me acuerdo…), una de las cosas que primero me detectaron  que no iban como toca son las relacionadas con cosas que no se pueden ver, que no son evidentes. Os pongo un ejemplo muy claro, y que está relacionado directamente con mi caso en la frutería: el dinero.

Con el dinero ocurre que para mi 3 euros puede ser caro y barato a la vez. Caro si es una barra de pan y barato si son unos zapatos. Saber cuanto dinero tengo, qué quiero comprar y qué necesito realmente, saber cuánto cuesta, valorar si ese precio es justo, y si con lo que llevo me llega para pagarlo…no serán lo mismo pesetas que euros? uff, son tantas cosas que hay que saber que me duele la cabeza de pensarlo, así que no lo pienso, lo hago. En cosas así se ve claramente lo que dice mi hija, que algo no va bien.

No entiendo por qué dicen que hay cosas que ya no puedo hacer yo sola, si yo me veo estupendamente! Por ejemplo, hace un tiempo la directora de mi centro tuvo un xiquet. Y yo, cuando me dejó el transporte en casa pensé: voy a ir a verla. Poniendo la oreja averigüé en qué hospital estaba. Esperé que se fuera el coche y me fui andando al hospital. Entre por la puerta y pregunté por la señorita Geles. Como por el nombre no la conocían les dije que es una chica que estamos en un centro de día y que yo la llamo así. Al final no se como pero me dijeron el número de su habitación, llegué y pude verla a ella y al seu xiquet.

Se asustan mucho de que haga esas cosas, por si me pierdo o me caigo, pero yo si lo hago es porque sé que puedo.

Me dicen que son esos desafíos, el vivir sola, el hacer tantas cosas por mi misma, etc., lo que mantiene mi cabeza funcionando. Y que nuestra cabeza, además de nuestro cuerpo, esté en marcha es muy importante. Os explico lo que me ha parecido entender que pasa en nuestra cabeza con esta enfermedad. Tenemos unas cositas pequeñitas en el cerebro que las llaman de con un nombre muy raro, pero que hay millones; la enfermedad lo que hace es que va matándolas. Pero lo bueno me han dicho, es que las que quedan vivas, con las actividades que hacemos en el centro y haciendo que nuestra cabeza funcione, se conectan unas a otras haciéndose más fuertes y listas, y compensando así todas que han muerto. Así se consigue frenar esta enfermedad, pero claro, requiere esfuerzo y trabajo, como todas las cosas importantes en la vida.

 

Mi propia demencia me hace no comprender muy bien que es lo que me pasa, pero lo que sí que me he dado cuenta es que hay que afrontarlo de frente y que pese a todo y ante todo soy feliz. Tanto yo como mi demencia. Cuando mi hija asumió lo que me pasa y buscó ayuda profesional, averiguó cuales eran las mejores soluciones para contener mi enfermedad, y decidió actuar, desde entonces, estoy mucho mejor. Y es que esto no se cura, pero se puede frenar su avance. Os iré contando cómo he aprendido a vivir de nuevo y qué cosas hago en mi día a día para evitar anochezca. Las mejores cosas pasan cuando hay luz en nuestra vida…