Tal como soy

Domingo, 13:00 de la tarde, y estoy en el sillón viendo la tele. Siempre tengo puesta la primera cadena, me preguntan por qué no cambio nunca, y la verdad es que no se el por qué, pero me gusta tener siempre la primera cadena puesta.

Tengo hambre, así que voy a la cocina a comer alguno de los platos preparados que me deja mi hija. Siempre lo tengo todo hecho ya, porque como el gas lo tengo quitado, no puedo cocinar… lo tengo cortado por mi bien; me han explicado que a las personas que les pasa lo que a mi, nos deben adecuar cosas de la casa. En mi caso es importante no tener gas, ni tampoco tener la nevera llena con mucha comida; debo tener la comida indispensable en casa, porque si tengo mucha me pego atracones, como sin medida, y eso no es bueno para mi. Aunque si lo hago es porque tengo hambre, por eso hay veces que me da rabia.

Voy de camino a la cocina y por la ventana del patio interior sube un olor buenísimo; me asomo y hay unos señores haciendo una paella. Qué pinta tiene! Lo que daría por comer un poco de paella… Me asomo por la ventana y les pregunto: ¿me convidáis a un platito?  Los señores, muy amables, me invitan y además me siento a la mesa con ellos. Cuando conté esto se escandalizaron, por comer con unos completos desconocidos, pero no se qué tiene de malo. Lo que sí sé, es que si algo bueno tiene mi enfermedad, es que aunque me olvido de muchas cosas, también me olvido de los prejuicios, de lo que socialmente no está bien visto, etc., cosas que solo nos hacen más infelices. Y es que me muestro tal como soy, si tengo hambre como, si alguien no me cae bien no le trato, y en resumidas cuentas, hago todo lo que me apetece sin hacer daño a nadie. Si quiero dar un abrazo a alguien lo doy. Si alguien que acabáis de conocer os diera un abrazo, os sentiríais violentos, incluso pensaríais que es muy rara esa persona; ¿qué pena no? Yo no tengo esos problemas.

Dicen que tengo problemas de memoria por ejemplo. No estoy de acuerdo, porque yo me acuerdo de lo que me tengo que acordar, de lo importante. Si que es verdad que a veces me preguntan a las tres de la tarde lo que hemos comido hace un rato y no me acuerdo. Me acuerdo mejor de lo que me pasó hace cuarenta años que de lo que he hecho hace cinco minutos. Dicen que lo que más nos falla a las personas como yo es la memoria reciente, y eso es algo que los que nos cuidáis tenéis que tener muy presente para que no os frustréis y os enfadéis. Si me decís que no pase al salón porque está el suelo mojado y a los tres minutos entro, no es para fastidiar, es porque se me ha olvidado que me lo habíais dicho. Sé que decir las cosas tantas veces es muy cansado, pero yo intento acordarme de todo, y hay veces que no puedo. La dificultad para establecer nuevos recuerdos es algo que nos vuelve muy dependientes, y es por eso que en ese sentido necesitamos toda vuestra comprensión. Y no se os olvide que valoramos y apreciamos la paciencia que tenéis con nosotros y todo lo que hacéis y sacrificáis por nuestro bienestar.

Gracias…

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