No olvides que a ti no te olvido

Llevo días queriendo hablaros de algo, pero no hay manera de que recuerde sobre qué era… Hoy por fin me he acordado, y sobre lo que quiero hablaros es acerca de la memoria.

Lo primero que quiero decir es que aunque mis compañeros y yo hayamos perdido la memoria, o parte de ella, no significa que no sepamos quienes somos, donde estamos y sobre todo, no implica que no seamos capaces de hacer muchísimas cosas como las que vosotros hacéis.  Parece que porque no nos acordemos de algunas cosas ya seamos incapaces de hacer cosas por nosotros mismos, y eso no es así.

La memoria es verdad que es lo que primero nos falla a las personas con nuestra enfermedad, pero como sabréis, no es lo único. Lo que pasa es que lo de la memoria es lo que más llama la atención. Pero si os digo la verdad, creo que la memoria está sobrevalorada…No me acuerdo de lo que cené anoche, no me acuerdo de qué día es hoy y no sé cómo se llama el presidente del gobierno actual, pero os aseguro que de lo que verdaderamente importa en la vida, me acuerdo perfectamente. Sé que personas son importantes en mi vida, aunque no recuerde su nombre, pero cuando las veo sé que son alguien importante para mí y que las quiero a mi lado; esto no cambiará nunca y da y dará sentido a mi vida por mucho que quiera avanzar mi enfermedad.  Dicen que los enfermos como los que hay en mi centro no reconocemos a nuestros seres queridos; no estamos de acuerdo con esto. Aunque nos falle ponerle la etiqueta de nombre o del parentesco, los sentimientos están y quedarán intactos.

Esto es algo que los que tenemos esta enfermedad necesitamos que nuestros cuidadores entiendan y se lo graben en la cabeza, y se acuerden de ello cuando más difícil les pongamos las cosas. Seguro que le da ese aliento que muchas veces cuesta tanto tener.